
Ana Legazpi (voz), Carolina Moyano (guitarra), Diego Cartón (guitarra), Diego Jiménez (bajo), y Yago Cardalda (batería y cajón).
Viernes 10 de abril en la Sala 1 de Es Gremi (Palma).
Evolución y consolidación
Patricia Gelabert
Marina Rueda (ver galería)
Lo que se vivió el pasado viernes en Es Gremi fue la evolución y consolidación del dueto madrileño. Ana Legazpi y Carolina Moyano, más conocidas como Marlena, ofrecieron al público una producción de alto nivel, preparada para ambientes mucho más grandes y decididas a llenar estadios.
Esa fue la energía que desprendieron, acompañadas de una banda formada por Diego Cartón a la guitarra, Diego Jiménez al bajo, y Yago Cardalda a la batería y el cajón. Llegaron a Palma en otra de las citas indispensables del ciclo “Mallorca Live Nights”, con “Pies sin plomo Tour”, gira que empezó el pasado año y que ha contado con Mallorca una vez más.
Si algo nos gusta de sus directos, son los momentos en los que Ana se sincera sobre sus canciones, reconoce sus vivencias en ellas y habla de escribir como resultado de sus historias vividas o imaginadas con personas que, a veces, son desconocidas.
De repente la vida me engañó. Yo estaba bien soltera. De repente veo una rubia en el público y digo: “mierda”. Me enamoré, le canté a ella ‘Red Flags’; la miraba a ella solamente. Eso me llevó a que yo le hiciera un par de canciones, entre ellas ‘Échame la culpa’. Esa fue la primera canción. Después se convirtió en un EP entero.
Es así como convirtió un momento concreto en su último proyecto «La victoria», un EP que consta de siete canciones que sonaron en Es Gremi el viernes 10 de abril.
Si me dejas pasar prometo no hacer ruido
Eso es lo que cantan en «Ayer soñé contigo», pero fue precisamente lo contrario a lo que sucedió el pasado viernes. Y menos mal. Ya fuera en el escenario como en el público, se podía notar una energía increíble.
Casi a punto de colgar el cartel de “entradas vendidas”, Marlena salió a darlo todo y eso se transmitió en su puesta en escena, en la actitud, y en sus palabras, aparte de en su música. Y todo eso fue devuelto por parte de los asistentes.

No me esperaba tanta energía y tanto calor. No sabéis cómo se agradece aquí en el escenario.
La complicidad con el público estuvo muy presente, con interacción de las dos componentes de la banda. Combinaron sus nuevas canciones con algunas anteriores, tan míticas como «Gitana» o «Me sabe mal». Y uno de los momentos de más euforia fue cuando cantaron «Estaré millor demà», una colaboración que tienen con The Tyets y que, al cantar parte en catalán, cobra todo el sentido cuando la cantan en la isla.
Hace un tiempo, unos tres años, a mi me dejan por ahí colgada. Lo que no te enseña la gente es la gestión emocional de ese momento. No te enseñan en casa, ni en el colegio. De repente no entiendo nada. Odio a todo el mundo. No quiero estar aquí. Aparte, recibí mensajes de odio desde cuentas falsas. Y tuve un colapso mental que no entendí. Pasé un verano y algo más un poco regular. Toda esa sensación y esa frustración la pagué con las personas que más quería, sobre todo con Carolina Moyano –y la abraza–. Casi la consumo.
De todo se aprende: se escribieron canciones y se pidieron perdones. Me da mucha vergüenza mostrarme a la gente que me quiere. Por eso hice una carta en forma de canción pidiendo ayuda.
Así es como, tras un momento down, se presentó «Sintigo», canción de su álbum «Entre cuatro paredes y una verdad»; y es como llegaba el final del concierto. Después de cantar su mítica «Me sabe mal», salieron del escenario y, desde el camerino, a través de su videógafo, que grabó todo el concierto en directo, pidieron al público una ovación si querían que salieran de nuevo.
Así fue, salieron desde la planta superior, bajaron las escaleras y, desde el centro de la pista, rodeadas de todo el público, se despedían de Mallorca con su reconocida «Bailamorena».










































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